Perdidos, ciertamente
El jueves pasado ABC trasmitió la season finale de la cuarta temporada de Lost, esa serie que el que no la disfruta, la sufre, y que va en camino de convertirse en todo un referente generacional gracias a un ininterrumpido rizo del rizo que ha llevado al mísmisimo Stephen King a pedir que, por favor muchachos, acaben de una vez.
Y es que lejos de resolverse, la trama de Lost, que (por si no lo sabes) gira sobre un grupo de sobrevivientes de un desatre en una isla muy particular, lejos de resolverse se dispersa como una pepsicola a la que se ha añadido una menta: como un surtidor de espuma. El problema está en que no sabemos si, una vez que la espuma baje, habrá algo a que hincar el diente.
el 02-06-2008





