Los rumores ya han comenzado sobre la nueva y quinta temporada de «Desperate Housewives». El sorprendente final de la cuarta temporada mostró las vidas del quinteto femenino cinco años más tarde. Creando así una controversia sobre la dirección que tomaría el programa.
Aunque llevamos un año de atraso (en Estados Unidos está llegando a su fin la temporadas 19), la familia amarilla de los cuatro dedos es la Familia, y el barco insignia de Antena 3. Así que Telecinco ya puede seguir desempolvando a José Luis Moreno y Televisón Española sacar a traición a Almódovar y Penélope, que hay tradiciones contras las que nada se puede, y Homer y sus andanzas son una de ellas.
Poco importa que hace mucho tiempo que la familia más famosa de América venga «saltando sobre el tiburón» y que los cartuchos de la frescura y la incorrección política nos sepan a pólvora mojada: nada pudieron este domingo los habitantes de La que se avecina en el estreno de su segunda temporada (será que la crisis hipotecaria llegó hasta la ficción inmobiliaria) ni Penelope haciendo lipsinc sobre la voz de Estrella Morente. Los Simpson se llevaron la cuota de pantalla: más de cuatro millones de espectadores, contra los tres y medio de Volver (la película de Almódovar) y los 2 y pico de la serie protagonizada por José Luis Moreno, Lo que se avecina.
Si hay que nos une con América Latina no es el idioma, sino la educación sentimental que obró nosotros El Chavo del ocho, la muy longeva serie creada por Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) en México durante la década de los setenta, y que ha tenido tantas repeticiones a lo largo de los años que si palabras como «Chanfle» y «Chispotear» no han entrada aún el diccionario de la RAE es por la ceguera de los académicos. ¿O es que alguno de ustedes, alguna vez en una dura circunstancia de su existencia no han argumentado eso de «lo hice sin querer queriendo» como disculpa?
Parece que aunque creíamos que tantas reposiciones de la serie a lo largo de nuestras vida nos habían convertido en expertos de la a a la z sobre la vida, obra y milagros de ese niño huérfano que vivía en un barril y estaba obsesionado por las «tortas de jamón», y que sabíamos hasta la saciedad los argumentos y diálogos y muletillas que acontecían en el inmueble propiedad del Señor Barriga, pues ocurre ahora que no, no sabíamos nada de esa vida secreta y oscura entre las cuatro paredes de la bonita vecindad.
Siguen los formatos ajenos que cuestionan nuestras ideas de género. Si Yo soy Bea de Telecinco (basado en Yo soy Betty la fea, culebrón colombiano) nos hablaba sobre el derecho a la fealdad que los hombres se abrogan y se niega a las mujeres, y sobre las injustas relaciones entre éxito y belleza física, ahora llega desde Argentina una nueva serie en la que (literalmente) el hombre se pone bajo la piel de una mujer: La Lola.
Con el discreto éxito de Sexo en la Ciudad, la película, se demuestra que con las franquicias pasa lo mismo que con los zombies: basta que se levante uno del panteón para que todos los muertos comiencen a revolverse en sus tumbas.
Y si las andanzas de Carrie Bradshaw volvieron para recordarnos que las desventuras sentimentales de las mujeres exitosas se curan charlando sobre sexo a los gritos en un café exclusivo y comprando zapatos muy caros, no pasará mucho tiempo antes de que Phoebe, su gemela mala, el gato apestoso y el grupo de loosers más entrañable y promiscuo de la pantalla boba siga sus pasos y den el salto del olvido a la pantalla grande.
Un mundo donde los vampiros son cosa corriente y pueden entrar a un bar para pedirse una botella de sangre sintética producida en Japón. Ese el que propone Alan Ball, el creador de esa joya inabarcable llamada Dos metros bajo tierra, en su nueva serie True Blood (Sangre verdadera), cuyo piloto ha caído en las aguas procelosas de la red y al que ya le hemos (perdonen el chiste fácil) hincado el diente.
La serie adapta una serie de novelas de culto (Southern Vampire Mysteries de Charlaine Harris), y tiene lugar en Louisiana. La historia se centra en el bar donde trabaja Sookie Stackhouse (Anna Paquin, la niñita de El Piano con unos años más pero con la misma cara de loca), una camarera telepática que descubre entre sus clientes a un vampiro, Bill Compton. La atracción entre ambos personajes crea toda una reacción en cadena dentro de la pequeña comunidad, mezcla de rechazo y envidia.
Dos agentes del FBI, de temperamentos opuestos, investigan una serie de fenómenos paranormales que los llevan a la conclusión de que un siniestro grupo realiza una conspiración para apropiarse de la Tierra...
No, no es la sinopsis de X-Files, sino del más nuevo (y recientemente filtrado en la red) producto de J. Jacob «Lost» Abrams... y de los iletrados que escribieron el guión de Transformers.
Los lunes, la noche del más duro enfrentamiento del prime time, vuelve el éxito de la temporada pasada a TVE y uno de los concursos más interesantes que ha llegado a las pantallas españolas: Identity.
Con el éxito de la película «Sex and the city» parece ser que varias series piensan regresar pero en la pantalla grande. «Arrested development» es una serie que duro solo tres temporadas. Pero desde su cancelación en el 2006, la comedia se ha convertido en un programa de culto con miles de fanáticos.
Si eres un fanático de «Lost» aquí va una mala noticia para ti que querias que Jack terminara sus días felices junto a Kate: al parercer Charlie le robó la novia. Pero ¿que no estaba muerto?
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